:: viernes 15 diciembre 2006 · 16:10:34 :: Gustava ::
Joder, qué charla más frenética.
Sobre el alpinismo, Manolito, estamos de acuerdo. Me estás comparando el caminar por el monte con escalar. La montaña es todo eso, el esquí es sólo la forma ideal de desplazarse por la nieve.
Aunque hay tipos que bajan la norte del Perdido en esquís, para la mayoría de los mortales, en invierno el frío muerde y es mucho más duro, dificil y peligroso afrontar las vías clásicas de alpinismo, y se pasea más, y a altitudes más modestas, dejando tu firma escrita con tu huella, el mayor signo de tu libertad. El silencio y la soledad te activan todos los sentidos y cada salida tiene el sabor de una pequeña aventura. En primavera vuelve la vida, el color verde, los sarrios y las marmotas, y hay una luz que ninguna cámara es capaz de retratar. Es ideal para seguir con el esquí porque puedes elegir objetivos más ambiciosos, más dificiles, más alpinos, más largos y a más altitud. Dime, qué diferencia sustancial hay entre esto y el alpinismo? Por qué tenemos esa manía de clasificarlo todo y de ponerle nombre a todo terminado en "-ing". En verano es muy bonito recorrer aristas, la altitud, los glaciares descarnados... los grandes días interminables, para hacer todo aquello que el invierno te impide, las grandes vías soñadas de nombres famosos, los madrugones históricos, los baños en los ríos y el olor de la crema solar. Y el otoño? Ejem, pues para mí es época de setas y castañas, de las mermeladas de moras y arándanos.
Lo bonito, compañeros, es que la vida no se para, que cada año se repite el ciclo más tarde o más temprano y la montaña va cambiando de vestido y nosotros nos adaptamos a ella para recorrerla y amarla, y que ella nos abrace.
Y ya en plan más práctico, un consejillo expedicionario para Madveras: a la vuelta de una expedición es muy habitual que engordes y es normal. Si no has cambiado de hábitos, es normal y además recomendable que el cuerpo desgastado se recupere y vuelva a la situación anterior. Lo que pasa es que del viaje volvemos como fideos y jode mucho recuperar kilos, pero a todo el mundo le pasa.