Hace un par de días estuve en este refugio y me gustaría dar mi opinión como usuaria. Debo decir, antes que nada, que nunca he estado en ningún refugio y quizás por eso me resultaron chocantes algunas cosas. Empiezo:
- Limpieza: Buena, aunque el tenedor del desayuno tenía adherida una hoja de lechuga.
- Organización: Buena. Me pareció que se cumplían los horarios.
- Servicio: Nada más llegar tuvimos que esperar 10 minutos en recepción sin que nadie nos atendiera, y eso que nos estaban viendo. Tuvimos tiempo, pues, de leer los carteles de "recomendaciones". En uno de ellos se le dice al usuario lo que le conviene hacer para tener contentos a los que viven allí. Supongo que los que viven allí son los trabajadores. Yo estaba acostumbrada a lo contrario, a que la gente que cobra intente satisfacer a los que pagan. ¿No?.
Nos dijeron que teníamos que reservar la cena y así lo hicimos. Se trataba de un menú único de 4 platos:
* Sopa abundante y tibia.
* Lechuga, zanahoria y paté.
* Dos salchichas con patatas y guisantes cocidos casi fríos.
* Una pequeña porción de una tarta ligera que me gustó mucho.
Esto nos costó 14,70€ por persona sin contar la bebida. Nos preguntaron si queríamos café sin avisarnos que no entraba dentro del menú.
La media pensión costaba 33 € por persona, compartiendo la habitación con 14 desconocid@s. Preguntamos si podíamos acampar en algún sitio y nos señalaron un terreno donde podíamos hacerlo a partir de las ocho de la tarde, y que hasta esa hora estaba ocupado por unos caballos que lo abonaban con abundantes excrementos.
A la mañana siguiente, por 5 € por persona, pudimos disfrutar de un desayuno buffet libre de:
* Café claro y tibio. Todo el que quieras.
* Galletas y magdalenas maría.
* Pan.
* "Zumo".
* Mantequilla.
* Mermelada de ciruelas.
Después de este festín nos fuimos a recoger la tienda y tardamos bastante porque al suelo se le había quedado adherida una pasta formada por una mezcla mitad tierra, mitad m. de caballo. Al volver al refugio para dejar la tienda en las taquillas, nos esperaba una camarera sonriente que nos dijo que nuestros platos aún estaban en la mesa. Que teníamos que recogerlos. . Y con evidente complacencia se quedó mirando y dándonos instrucciones mientras lo hacíamos.
Resumiendo: Dormir sobre excrementos, comer lo que te pongan tipo rancho de postguerra, ducharte en un baño compartido, alquilar dos pares de crampones con su piolet = 100€ la pareja.
Se me olvidaba el picnic. Por 12,20 €:
* Dos bocadillos: uno de pan con poco y otro de pan con casi nada.
* Un zumo de piña sin pajita.
* Una porción de carne de membrillo.
* Un huesito. Y esto es todo.
Coincido con Jordipc y añado:
ESO es la vida en un refugio y tenemos que asumirlo o buscar otro tipo de actividad que se adapte mejor a nuestros gustos. Llevar todas esas cosas a un refugio (desde los víveres a la electricidad) cuesta más que aparcar en la puerta y tener los suministros a diario (como sucedería en un hotel). Al establecer los precios imagino que juegan con ello (son cosas de la economía de mercado capitalista, que llega hasta los lugares más apartados...). Por otra parte, hay gente que va a la montaña, entre otras cosas, también por ESE tipo de cosas (ojo: no porque les cueste un huevo un mendrugo de pan con chorizo, sino por la sensación de valorar lo que se le pone a uno delante y la convivencia en espacios reducidos). Yo por mi parte espero que no cambien demasiado, pues tendría que buscarme alguna alternativa a los refus.
En cualquier caso, para ser un poco objetivos, debo decir que a veces los de los refus se pasan (alguna vez se me han puesto bordes con "demasiada facilidad" o el picnic no me lo he podido tragar y quizás habrían debido optar por no cobrarlos o algo así...) pero también es cierto que otras muchas veces se comportan como verdaderos "santos" y que no se les reconoce su trabajo en toda su dimensión. Esto va por esos guardas que hacen bien su trabajo.
Un saludo.
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