Yo creo que de un tiempo a esta parte el turista dominguero se está volviendo más osado. Es como un virus.Ya domina el valle y la falda de la montaña y ahora se expande hacia arriba, con el consecuente peligro dedegradación para el medio. Lo peor es que parece inevitable porque la falta de educación medioambiental yrespeto del entorno es alarmante. Ahora estos personajes también copan los refugios y ya no se distingueal puto turista dominguero de aquel que se hace uno con la montaña. Personalmente estoy en contra de losrefugios. Prefiero llevar tienda para pernoctar o vivaquear al raso. Lo por del caso es que pagan justos porpecadores.
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