Fuimos hasta Lizara con la esperanza de poder hacer algo en la cara norte del Bisaurín. Ya nos habían avisado de que estaba muy pelada porque el viento se había llevado casi toda la nieve. El invierno siberiano-tropical que estamos padeciendo este año nos dio una muestra más de sus habilidades regalándonos un día de camiseta y sudor en pleno febrero. Las sensaciones eran de finales de mayo.Sin nieve hasta la Plana de Mistresa y con continuidad hasta el collado del Secús. Allí el plan A pasó a mejor vida: la cara norte estaba sequísima para escalar. El plan B, subir por el fácil corredor NE también se descartó porque no lucía muy bien tampoco. Así las cosas, acabamos en el plan C, una bonita ascensión por la cara Nordeste con nieve dura y tramos de hielo hasta la cresta y luego al sol hasta la cima disfrutando de las vistas aunque paseando la cuerdas y los trastos en la mochila. Bajada hasta el collado de Foratón en nieve blanda. Otra actividad sin cuajar en este invierno singular.