Intento al Bisiberri Sur
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Arrancando junto a Conangles el sábado.
Agua por todas partes.
La dureza del sol de verano catapulta el verde del bosque.
La palanca a media subida.
Mel.
El Pirineo estival...
...se despliega bajo esta luz casi cegadora.
Entrando en la Vall de Bisiberri, con el macizo al fondo, hacia la derecha.
El agua estaba helada, pero eso no impidió el chapuzón de Mel.
Un detalle desde el estany de Bisiberri hacia el oeste-noroeste, donde la Forcanada llama la atención.
Antonio en nuestra instalación.
Qué delicia... bien cerquita de nuestra tienda.
A solazarnos...
El último sol en el Bisiberri Norte.
Y en las nubecillas del oeste.
Remontando el domingo, por suerte a la sombra de la montaña, con una temperatura muy estimulante para caminar.
Nos acercamos a la morrena que delimita el fondo del vallecito al pie de las cimas.
Aquí vamos entrando.
Y aquí encaminándonos al nevero del fondo, que tanteamos y dejamos correr.
Buscando alternativas. Mel lleva aquí la delantera mientras empezamos a remontar hacia la brecha de Trescazes. En la zona más estrecha decidí dejarlo correr, porque ella comenzaba a pasarlo mal...
El Aneto y sus secuaces.
A esta cota (2.800-2.850) estuvimos Mel y yo bastante rato parados, mientras Antonio llegaba hasta Trescazes y trataba de progresar. Ante nosotros, el pico y coll d'Abellers, con el nevero de marras a sus pies.
Antonio fotografió la cresta hacia el Central y el Norte desde la Brceha de Trescazes. Tanteó los neveros, también muy duros, y la arista no se la veía, y más yendo solo. Supongo que a mí me hubiera pasado lo mism
Y hacia el Sur y el Coma lo Forno. Tanteó sólo un poquito la cresta hacia el Sur.
Mel descansando después de la tortura de las escolleras, bajo la mirada atenta de El Jefe.
Y ya vamos bajando, bajo un sol despiadado.
Si alguien sabe qué flor es, le agradeceré la información. Salían entre la tartera y las rocas, por todas partes.
Toda la Vall de Bisiberri, preciosa pero bajo una temperatura casi intolerable, para mi gusto.
Descansando del calorazo sobre el estanyet de Bisiberri.
Y aquí vamos dejando el valle.
Los desafiantes terneros de montaña.